
LOS COLEGIOS PREUNIVERSITARIOS Y EL CURSO DE LITERATURA
El desvío de las circunstancias me convirtió en profesor y no he hallado labor en la que me sintiera más a gusto. Las condiciones en las que se ejerce la educación en el país son difíciles (deprimentes para ser exactos), sin embargo, el entusiasmo contagiante de los alumnos termina siendo un aliciente para la herida que a todos aquellos que nos dedicamos a enseñar, nos surge cuando damos cuenta de las desventajas que están por todas partes.
Soy profesor del curso de Literatura en un colegio privado "preuniversitario" con un alumnado menor y un espacio también menor que los designados a las escuelas estatales. Estoy en contra de la idea que representa una escuela "preuniversitaria" pues considero -y quién en su sano juicio no- que las horas, los meses y los años que un niño vive en un colegio tienen una importancia que supera ampliamente la anécdota de ingresar o no a la universidad. Por otro lado, los colegios "preuniversitarios" otorgan una importancia capital única a los cursos correspondientes al área de ciencias; a tal grado, que incluso algunas de estas instituciones suelen autodenominarse "colegios matemáticos" relegando los cursos de humanidades y ciencias sociales (desplazados por décadas de nuestra currícula nacional)y ni qué decir de la Educación Artística. Los alumnos que estudian en los colegios preuniversitarios tienen amplias posibilidades de aprobar un examen de admisión: esto resulta atractivo para los padres de familia de condición humilde que no cuentan con los recursos para matricular a sus hijos en una universidad privada de prestigio y se enfocan entonces en una universidad nacional. Es común escuchar entre los padres de famila que no han matriculado a su hijo en tal o cual colegio sólo para "pasar" el examen de una universidad como la César Vallejo o Inca Garcilazo de la Vega, incluso los objetivos de los colegios preuniversitarios son claros: UNI - SAN MARCOS - VILLARREAL. Nosotros conocemos cuánta competencia y rigurosidad existe en el examen de admisión de las universidades nacionales: competencia que se traslada a nivel institucional ya que las academias y colegios preuniversitarios se "enfrentan" por obtener el primer puesto en el resultado del examen de admisión o el mayor número de ingresantes. Entonces, el propósito de un colegio preuniversitario es que el alumno, finalizado el periodo escolar o en el mismo período, rinda con éxito el examen de admisión de una universidad nacional(sin restar mérito al logro, para algunos colegios resulta un gran orgullo y publicidad gratuita el conseguir que -por ejemplo- un niño de diez años ingrese a la universidad). Como mencionamos, los padres de familia que matriculan a sus hijos en estos colegios son en su mayoría de condición humilde -yo mismo enseño en locales en donde la zona aún no cuenta con el servicio de agua potable-, por lo que quizá las esperanzas de salir de la pobreza, de "progresar" con la educación, sea un motivo que supere al de buscar una educación más integral.
Con este panorama el área de Letras queda desplazada al impartimiento de síntesis conceptuales y la mera referencia de datos que "podrían venir como pregunta en el examen de admisión". El curso de Lengua y literatura, por ejemplo -y cito mi caso- se ve limitado al prospecto del examen de admisión de la UNMSM o la UNFV. Por suerte algunos profesores logramos dar con un espacio en las clases para desarrollar temas que no se encuentran allí. Sin embargo, Homero, Dante, Shakespeare, Cervantes, Molliere o Ricardo Palma, Segura, Salaverry, Gonzales Prada, Valdelomar entre otros nombres, han sido protagonistas de las clases de literatura desde hace siglos o décadas en algunos casos (no siempre se llega a terminar con el propósito: en los cinco años que estudié en un colegio nacional apenas me enteré de la existencia de un par de libros clásicos). La incorporación en las clases de la obra de un autor no previsto en los prospectos de admisión o en los manuales de literatura resultaría imprudente, una interferencia de los propósitos primordiales: de ahí que en los colegios se conserve aún la creencia de que la literatura se limita sólo a la producción escrita. (Continuará)

